« Esta foto me hace pensar en todo… en crecer.
Lo que me encantaría, es saber zambullirme
como los niños en la foto.
Mi hermano Hugo tiene 3 años y tiene miedo a zambullirse.
Yo, tengo 4 años y ya no tengo miedo
porque esta foto me tranquiliza. »

Thomas, 4 años / École du service d’hématologie – Francia

« Viendo la foto, se puede soñar en libertad.
Se tiene la impresión de volar, de ser ligero y de caer en el agua.
Se tiene la impresión de soñar, de respirar, se siente que se vive. Cuando se salta, se siente el viento que te roza la cara y silba en las orejas justo antes de caer.
Cuando se cae y se impacta en el agua fría, todo sueño, toda impresión de volar se para.
Se está bien, no se vuela más se sigue igual de ligero.
Se coge una gran bocanada de aire y se sumerge la cabeza en el agua… Se nada, se intenta dejar los ojos abiertos, se nota cómo se desliza el agua.
En cierto momento, uno se siente obligado a sacar la cabeza del agua, y entonces, se tienen las ganas de recomenzar todo, de volver a volar, de volver a sentirse ligero, de volver a sentir el aire fresco, de volver a sentir el viento.
Y es justo en este momento, cuando uno se siente verdaderamente libre. »

Céline, 13 años / École de pédiatrie – Bélgica

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